viernes, 25 de mayo de 2007

María

mi amiga api está volviendo de japón (rezo para que vuelva en business porque venga en loweconomy llegará hecha un pareo tras una tarde de playa). y la esperan varias horas de vuelo horrible hasta que llegue a casa. le gustaría el teletransporte, algo que pensamos paris y yo cada vez que hacemos un fly transoceánico. qué horror. puedes ser millonaria perdida como paris pero a la hora de volar, nadie te evitará el jet lag, los tapones en los oídos y esa horrible comida de first. en todo caso, la última vez que fuimos las varias amigas con paris nos divertimos mucho mientras el perrito de pa le mordía a la camarera de vuelo

leyendo lo que va a pasar mi api no dejo de pensar en la maid de mi madre. qué historia tan triste la de la pobre maría. llegó a españa hace unos meses, directamente de una perdida ciudad de perú que no consigo recordar. cuando me contó su experiencia casi me echo a llorar pero claro el nuevo rimel de dior me podía hacer aguas y me aguanté.

maría tiene 22 años, un marido, un niño de tres años y una niña de dos meses. su hermana lorena llegó a españa hace tres años y trabaja como asistenta. su marido vino después. y su hermana, maría, llegó hace apenas tres meses. su viaje desde su casa hasta la de su hermana fue, cuando me lo contó, un delirio. y no dejo de pensar en ello desde entonces

maría salió de su aldea, en los andes, camino de lima. tardó casi un día en llegar, en un autobús "de los de allá miseñorita" que no quiero ni imaginarme. tomó su avión y tras casi diez horas, llegó a barajas. una de sus tías, que vive en madrid, había quedado en ir a recogerla pero se olvidó. cuando maría salió al hall donde uno siempre espera encontrar una cara amiga, o familiar, o simplemente reconocible, solo encontró que no había nadie. primer shock. qué hacer? caminó arriba abajo sin perder de vista la puerta por la que había salido. no solo se sentía perdida, era su primer vuelo, su segundo aeropuerto, su primer país. el cansancio o la pena o la tristeza la hizo llorar. en silencio y en pequeño. alguien se acercó y le preguntó que te pasa niña. es que mi tía no ha venido y no conozco a nadie. al final había un teléfono móvil y una tía que pedía disculpas y salía corriendo al aeropuerto. casi dos horas después (los inmigrantes es lo que tienen, viven lejos de la city no vaya a ser que nos manchen) la tía cogió a maría y la metió en el metro, que las escupió en la estación de méndez álvaro. ahora te vas a Beata, la ciudad donde vive tu hermana, que te está esperando. Al llegar a la estación de autobuses de Beata, Lorena no estaba. tanto retraso y tanto tiempo perdido la hizo salir corriendo a su trabajo. Otro sofocón. Otro apuro y otra llamada a otro móvil y otra hermana que llega tarde y otra espera larga en una ciudad fría, que ese día estaba más beata y más triste que nunca.

Ay señora le decía maría a mi madre cuando pude meterme en la cama en casa de mi hermana lloraba.

siempre pienso en maría cuando veo esos estúpidos que hablan de la inmigración y piensan que van a venir los alanos a acabar con nosotros. maría tiene 22 años, un marido, un niño de tres años y una niña de dos meses. cada noche, cuando se mete en la cama que mi madre le dispuso en su habitación, llora un poquito, pequeño, para no molestar a mi madre no vaya a ser que laseñora no me quiera y tenga que buscar otra cosa. me imagino que también maría, como api, querría tener un teletransporte para ir a ver, aunque sea dos segundos, a sus niños que a esa hora juegan entre matojos en los andes

1 comentario:

Api dijo...

Ya, la verdad es que leyendo estas cosas a mi me da palo quejarme de un jet lag de business.

La comida ni la probé. Me tumbé en esas camas 180 grados de la british-pierde maletas, me agarré a la copa de vino y a mis ipods y cerré los ojos. La sensación de las turbulencias cuando vas alcoholizada son curiosas y, sobre todo, me quitan el miedo.

3mph, tengo ganas de verte, y el tiempo entre los dientes para ti. ;-P